El juego físico y digital describe experiencias en las que los objetos físicos y los sistemas digitales forman parte del mismo juego, en lugar de ser versiones separadas de él.

Un ejemplo sencillo es un juego de mesa que usa una app para el sonido o para la información oculta. Los sistemas más avanzados pueden usar cámaras, sensores, pantallas, piezas conectadas o IA para que el software responda a lo que ocurre en la mesa física.

¿Por qué combinar ambos?

Los juegos físicos destacan en presencia social e interacción táctil. Los sistemas digitales destacan en gestionar información, generar contenido multimedia, recordar el estado del juego y actualizar el contenido con rapidez.

Un sistema híbrido puede usar cada medio para la tarea que mejor resuelve.

En los juegos de rol de mesa, eso puede significar conservar los dados reales, las miniaturas y la conversación cara a cara, mientras se usan mapas digitales, niebla de guerra, memoria de campaña, sonido y escenas generadas.

La interfaz es la parte difícil

Un mal diseño físico y digital puede crear más trabajo del que elimina. Si un jugador mueve una miniatura y luego tiene que mover la misma ficha otra vez en un portátil, el sistema está duplicando el esfuerzo.

El objetivo debería ser una sola acción con varias consecuencias. La visión artificial es una forma de lograrlo, porque el software puede observar directamente algunas interacciones físicas.

Realm Kinetics está desarrollando Doungim como una consola de mesa física y digital. Sus pantallas, su cámara, su micrófono y su software están diseñados para acompañar las acciones que ya forman parte del juego de mesa.

La gran oportunidad del juego físico y digital no es convertir cada tablero en una pantalla. Es crear interfaces en las que los sistemas digitales entiendan lo suficiente de la experiencia física como para aportar algo útil sin tomar el control.